Respondiendo a Daisaku Ikeda

En el texto que sigue, que es parte del artículo linekeado: “El nuevo humanismo, de Daisaku Ikeda, Impresiones de un lector”, publicado en…

Respondiendo a Daisaku Ikeda

Daisaku Ikeda

En el texto que sigue, que es parte del artículo linekeado: “El nuevo humanismo, de Daisaku Ikeda, Impresiones de un lector”, publicado en el sitio personal de Daisaku Ikeda, Jim Garrison, dice lo siguiente:

El otro camino se relaciona con el materialismo y el humanismo secular. Se trata de la negación dialéctica de la religión sobrenatural. Postula que la racionalidad es la esencia misma de la humanidad, y que las personas tenemos la capacidad de determinar nuestro propio destino. Por ende, no es necesario creer en ningún otro poder dentro o fuera del universo más que en nosotros mismos. Tal visión supone el progreso incesante, el desafío, la autoafirmación, el fundamento lógico y las riquezas más diversas. El humanismo secular suele caer en el individualismo egocéntrico, el relativismo moral subjetivo y el cientificismo. También puede generar fanatismo, autoritarismo e ideologías dogmáticas. Si bien respeta la vida, muchas veces encadena la creatividad a conceptos y categorías fijos, taxativos y supuestamente racionales; y asimismo, a reglas rígidas que comandan el pensamiento correcto.

Mis opiniones con relación al texto:

No puedo menos que discrepar con la caracterización, que se plantea en el sitio de Ikeda, sobre “nosotros”, los que podríamos considerarnos como materialistas.

Quizás algún materialista se considere comprendido, yo ciertamente no, y en tal sentido quiero dejar expresadas mis diferencias.

  1. No pienso que la racionalidad sea la esencia de la humanidad. Es, en todo caso, una capacidad que estamos adquiriendo. Si bien la razón puede, en algunos contextos modificar, por ejemplo, nuestras decisiones; no siempre es o debe ser, o puede ser, o queremos que sea, quien fija los objetivos a donde nos dirijamos, cuando los hay. Pero ciertamente no es nuestra esencia. No se si hay algo que pueda caracterizarse como nuestra esencia. Somos seres vivos, parte de la evolución del universo.
  2. Pienso que podemos determinar nuestro destino en forma parcial, pero hay cosas que no podemos cambiar.
  3. Cada ser tiene sus capacidades o poderes.
  4. No postulo la “necesidad” de no creer, ni mucho menos es por las razones arriba citadas que postulo abandonar toda creencia,específicamente las basadas en la fé. Tampoco postulo solamente no creer en otros poderes. Propongo no creer a secas. En nada. Cesar de creer y trabajar para ello. Sin que sea necesario para la mayoría de las creencias. Si pienso que es bueno dejar de hacerlo para todas ellas.
  5. No veo que el materialismo genere más fanatismo y autoritarismo que las religiones, pienso que menos, pero ciertamente más, no. Es interesante avanzar el auto-conocimiento de los propios dogmas. Quien logre estar libre de dogmas que tire la primera piedra. Pienso como bueno abandonarlos. Largo camino es.
  6. No veo que sea un pensamiento más rígido que el de la mayoría de las religiones, probablemente sea menos rígido. Habría que comparar religión por religión y quizás devoto por devoto.
  7. No veo que el materialismo suela caer en el individualismo egocéntrico, el relativismo moral subjetivo y el cientificismo, si bien puede suceder. En particular hay muchas definiciones de cientificismo y de relativismo. Sería todo un tema. Dudo que algún grupo humano cualquiera carezca de egoístas, de hecho todo ser humano necesariamente algún grado tiene para poder sobrevivir.

En muchas cuestiones, basta con afirmar que no se piensa lo que sostiene el autor que pensamos los materialistas, para desmentir el artículo, pero pienso interesante detenerse en la cuestión de las creencias.

No considero “necesario” no creer, si “conveniente”. Hay creencias religiosas que se saben falsas. Hay otras de las cuales no se tiene ni certeza — en caso de tenerse certeza dejarían de ser creencias para ser conocimiento — ni se las sabe falsas.

Considero “necesario” dejar de lado las creencias falsas. Ahora con relación a las otras, es ya una cuestión de elección. Pienso “conveniente” eliminarlas. Es algo positivo hacerlo, pero no es necesario. Por cierto convendría discutir para que es necesario o conveniente en éste marco, y cual es el significado de cada concepto. Pero esto excede esta nota.

De cualquier forma nada tiene esto que ver con la cuestión del poder, o del “creer en uno mismo”. El auto-conocimiento es muy importante, pero esto no necesariamente implica creencias.

Por lo tanto sugiero al autor y D. Ikeda, que hospeda esa opinión, que indiquen claramente que esta opinión no describe adecuadamente el pensamiento, de al menos, un materialista.

De hecho el artículo ni siquiera indica que es el materialismo. Y no todo materialismo es dialéctico, si bien el autor no lo asocia directamente. Como por ejemplo el que sostiene Mario Bunge.

Con relación al humanismo secular, prefiero no reputarme como humanista, si bien puedo compartir muchas de las ideas del humanismo secular. Pienso que los humanos somos solo un paso mas, o grupo mas, en el desarrollo de la vida en el planeta, no somos tan importantes como para encabezar la definicion de un pensamiento.

Finalmente, así como me preocupo que me caractericen mal, corro ahora el riesgo de mal caracterizar al Budismo de la Soka Gakkai. Entiendo que este Budismo al igual que otras religiones, tiene sus creencias, si bien no creen en un ser superior. Por ejemplo entiendo que creen que el alma, o como la llamen, “trasciende” el cuerpo físico. Si bien no tengo elemento que me permita negar ésto, — sería una creencia posible — , tampoco tengo elemento alguno que me permita afirmarlo. Por ende mi recomendación sería abandonar esa creencia, al menos hasta tener otra evidencia. Desde mi punto de vista, toda la actividad mental, incluida el alma, funciona en el cuerpo físico y con su desaparición cesa toda actividad.

Agradezco la existencia del artículo que critico, pues me ha dado la oportunidad de expresar mi opinión sobre todas estas cuestiones, pensamientos y malentendidos que están bastante extendidos.